Recuerdos de un futuro

Reseña de Fuimos Reyes: La Biografía completa de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota Mariano del Mazo y Pablo Perantuono.

Fuimos Reyes: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, edición 2021

A veces es una palabra la que puede espantarnos, o atravesarnos como una daga. O, también, señalarnos ella sola el pasadizo de regreso a casa.

Este relato está repleto de ellas; a veces, cortantes artefactos, diseñados para defenderse de un arrebato en la esquina de un barrio desangelado.

Otras, más vidriosas, a la manera de un cofre mágico, guardan en su interior el infinito misterio de lo intocable, de lo inaccesible.

En este texto también aparecen aquellas otras. Las que no alcanzan. 

Malentendidos. Diálogos preteridos. Palabras que ya no esperan.

Publicado en 2015 por Mariano del Mazo y Pablo Perantuono – y reeditado en 2021 con prólogo de Mariana Enriquez – el libro se propone una tarea desafiante: reconstruir la historia completa de Patricio Rey y los Redonditos de Ricota. A través de un prisma de tres caras, la crónica repasa, a lo largo de sus más de trescientas cincuentas páginas, setenta entrevistas y un vasto trabajo de archivo, las curvas y contracurvas de la triada conformada por la Negra Poli, el Indio Solari y Skay Beilinson.

La genealogía de un mito que renuncia a la solemnidad, acumula capas y voces, como negativos superpuestos, y que desaira todo afán de reducir a conceptos explicativos un fenómeno que hizo del desorden creativo y del estar ahí y vivir ahi, un gesto distintivo. No escalable, no mercantilizable.

Fotografía de Hilda Lizarazu, Fuimos Reyes: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. , edición 2015.

Con un estilo directo, sobrio y secuencial entre sus capítulos, los autores recorren cada álbum y su diálogo con la Historia Argentina. Desde el interior de la generosa capa del under, con sus soberbios bacanales, hasta el estallido de los 90 y los traumas de la masividad.

Sin recurrir a la exégesis, los comentarios ofrecen coordenadas desde donde pararse. Las voces de los protagonistas —destacando el testimonio de Skay y Poli, y la presencia del Indio acotada a una conversación por mail— se entrelazan con las de otros personajes secundarios -Lalo Mir, Daniel Grinbank, Mario Pergolini O María del Carmen Verdú, entre otros-. De ese cruce emerge un frondoso anecdotario y, también, una ranura por la que cada época, con sus fluctuaciones políticas, cismas económicos y retazos culturales, se deja ver.

Como si esto de vivir en un país al borde de la quiebra y la redención de esa insondable contradicción que nos sacude la vida pudiera por un rato servirse de una estética, de unos riffs, de un timbre desgarrado, y en el encuentro colectivo de banda y público, redimir los daños que nos aquejan, y hacer de este momento un trance sin tiempo que nos regala una lúcida ceguera. 

Narrada con el arco de una épica, de Patricio Rey a Luzbelito, la aventura encuentra una parada obligatoria en el nombre de Walter Bulacio. Como una bisagra, en el ecuador del libro -y de la historia de la banda-, los autores detienen el ritmo para reconstruir, foja por foja, un asesinato que desnudó la violencia institucional estatal y dejó una cicatriz en la historia del Rock nacional.

Skai, el Indio, la Negra Poli distendidos Foto de archivo La Nación.

Es por este motivo que esta crónica puede resultarnos familiar. Hay algo atemporal en ella. El espejo de una Argentina rota y de jóvenes que ven cómo el futuro se convierte en una promesa incumplida o, citando al Mufercho Martinez -primer monologuista y presentador de la banda- en un sachet de leche vacío.

Un escenario común en Buenos Aires, donde los gases y las balas volvieron a impactar contra escudos humanos hechos de morrales, mochilas y camperas. 

 Joven frente al Congreso de La Nación Argentina reclamando contra la Ley de Extranjerización de tierras. Fuente: Agitprop

Fotogramas de un futuro que llegó. Entre esos gritos hay cada vez más adolescentes que se preguntan cuál es el punto de responder pacíficamente a un gobierno que hambrea y violenta.  Acá no hay pantallas que reemplacen. 

Están ahí, de vuelta en la calle, las fuerzas elementales de la política.

Palabra y cuerpo.

Al menos por un tiempo.

Fuimos Reyes. La historia completa de Los redonditos de Ricota nos ofrece un recordatorio -algo que se captura y se fuga- para todos aquellos que vivimos atrapados en la libertad de esta Argentina Neoliberal.

El reflejo de una banda que fue algo más que un hecho cultural de este maldito y bendito país. Más que la topografía musical de los traumas económicos que una sociedad actualiza cada cinco años. Más que la banda sonora de varias generaciones que no pudieron reír sin llorar.  Más que una estética quebradiza que mira desde un presente siempre sombrío. Más que un Patricio Rey exultante que vaticina bellos milagros que ocurrirán. 

Algo más. ¿Pero qué?

Leer este libro nos acerca a buscar ese misterioso qué -aquél asunto que va a estar para siempre en tus manos, nene-, y que hace que la vida por momentos luzca con recompensa.

“Creo que en los jóvenes hay más información en sus nervios sobre el futuro que en un tipo de mi edad” Indio Solari

Personas se acercan a despedir al Indio Solari tras su muerte.

Es 17 agosto del 2026 y llueve con fuerza en la Ciudad de Buenos Aires. 

En la radio un periodista cuenta que en los últimos setenta y cinco días, el sol asomó apenas trece veces. Setenta y cinco son los días que pasaron desde la muerte de Carlos Alberto Solari en Parque Leloir. 

En el aula, un profesor propone a un grupo de adolescentes un cuestionario sobre ellos mismos. No hay respuestas correctas, agrega.

A veces es una palabra, otras son dos. 

Las que encienden el motor.

La lluvia se intensifica.

Uno lee.

18. Espero: ___

Los jóvenes escriben.

Ese dichoso asunto.

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