Me invitaron a ver una peli

Por Hannah Leyro Díaz

La publicidad nos interpela en todo momento y con mensajes en imperativo. Pero, ¿quién envía el mensaje realmente? ¿Cuál es la verdadera intención de una invitación a rebelarnos para sobrevivir? Hannah Leyro Díaz reflexiona sobre la coyuntura actual a través de fotogramas y mensajes que la industria del cine más comercial envía cada tanto. 

Llega un mail:  La rebelión empezó en Mercado Play… ¿Te animás? Contiene un imagen del actor estadounidense Matt Damon y un texto escrito con la fuente inequívoca de Mercado Libre: 

«LAS MÁQUINAS Y LOS MONSTRUOS SE REBELAN, Y LA HUMANIDAD TIENE QUE LUCHAR PARA SOBREVIVIR».  

Abajo: «En un futuro dividido entre unos pocos privilegiados y muchos oprimidos, la tecnología define quién vive. Matt Damon se enfrenta a una misión casi imposible para salvarse a sí mismo…y a toda la humanidad».  

Llama la atención el planteo implícito, que, a diferencia de aquel futuro distópico, el presente no está dividido entre unos pocos privilegiados y muchos oprimidos: es decir que hoy estamos bien y la desigualdad es poca cosa. Que la misión trate de la humanidad parece ser una casualidad, una idea tardía: salvar a la humanidad fue un bonus inesperado mientras el protagonista se estaba salvando a sí mismo. Aquellos tres puntos que dividen las palabras «sí mismo…y a toda la humanidad» cubren una distancia casi infinita entre lo individual («sí mismo») y lo colectivo («toda la humanidad»). Si fuera hoy, serían alrededor de ocho billones de humanos contenidos en estos tres puntos. Ocho billones de personas cuyos destinos dependen de las acciones del protagonista contra las máquinas maliciosas que se rebelan contra nosotros. Tanto el protagonista como las máquinas, y sus acciones, decisiones, errores e intenciones tendrán algo así como un poder inmenso sobre «toda la humanidad». Una pelea de titanes. Visto así, ese futuro está más cerca al presente que parece a primera vista. Los líderes y dueños de Meta, Google, Facebook y X (los «Tech Bros») están todos en el top 20 de multimillonarios en la revista de Forbes. Ya existe el poder masivo y oligopólico y, según algunos expertos, las probabilidades de que haya una rebelión dirigida por «las máquinas» son más altas de lo que nos gustaría pensar.

Fotograma de la película Elysium

Justamente por eso tengo ganas de rebelarme. Rebelarme contra este sistema, que hizo instalar el término «capital humano», para después reemplazar lo humano con la inteligencia artificial y ahora no sabemos hasta dónde llegaremos. Me pregunto cuál es la rebelión a la que me invita ese señor Mercado Play por mail. Lejos de las definiciones más usuales, «la rebelión» se define como ver la película Elysium. La vemos. Elysium transcurre en la Tierra, en una versión (más) distópica, donde reina la pobreza y los ricos viven en Elysium, una especie de estación espacial lujosa que garantiza la salud de sus habitantes. En la Tierra hay cyborgs, un medio ambiente destruido, contaminación, lo gris, el empobrecimiento…en Elysium, todo lo opuesto. En la simbología de opresión que se encuentra en la Tierra, hay ecos de Weyland-Yutani (la corporación masiva de la franquicia Alien, emblema de la ciencia ficción capitalista). Para el escritor Michel Nieva, este género literario, que fascina e inspira a los Tech Bros de Silicon Valley, tiene una «pulsión necrótica». Es claramente influenciada por la «pulsión de muerte» de Freud: la propensión inconsciente hacia la autodestrucción y la regresión a un estado inorgánico. Aunque hay muchos, basta solo un ejemplo para demostrar que los Tech Bros también tienen esa pulsión: actualmente, y según la Agencia Internacional de la Energia, los centros de datos usan alrededor de 3% de electricidad global, que es más o menos el consumo de Francia.  Este nuevo capítulo del tecnocapitalismo podría haber sido creado por Freud: literalmente se quema la Tierra (autodestrucción) para la inteligencia artificial (estado inorgánico).

Marte. Donde según Elon Musk algunxs con suerte van a emigrar para sobrevivir.Marte. Donde según Elon Musk algunxs con suerte van a emigrar para sobrevivir. 

FOTO: NASA/JPL-CALTECH (publicada originalmente en el sitio de National Geographic)


No nos olvidemos que Mercado Play me invitó por mail a rebelarme con ellos. ¿Contra qué vamos a rebelarnos con Mercado Play? No es contra el sistema actual, eso está seguro. La invitación de animarme a ver Elysium es una invitación irónica y burlona a rebelarme contra un sistema de la cual el que me invita es guardián. ¿A dónde vamos ahora que hasta las películas vagamente alegóricas de una actualidad en crisis sean cooptadas tan fácilmente por el sistema que quizás pretendan denunciar? De peor en peor: los Tech Bros insisten que en este contexto de destrucción (que si bien fue creado por ellos y sus facilitadores actuales y remotos en la historia) para salvar el mundo, debemos entregarles más recursos, porque van a salvar a la humanidad de la triple crisis planetaria. No lo tenemos claro pero es algo así como ir en cohetes a Marte (¿Esylium?) o hundiéndonos en el Metaverso mientras el aire se vuelve irrespirable. 

Para el escritor Michel Nieva, este género literario, que fascina e inspira a los Tech Bros de Silicon Valley, tiene una «pulsión necrótica». Es claramente influenciada por la «pulsión de muerte» de Freud: la propensión inconsciente hacia la autodestrucción y la regresión a un estado inorgánico.

Render de SpaceX mostrando naves espaciales en la superficie de Marte.

De todos modos, no debemos preocuparnos. No miremos como se agota el agua minando el litio y destruye ecosistemas enteros, y olvidémonos de que nos espían mientras usamos aplicaciones para anotar la fecha de la menstruación o cuando conversamos a solas en nuestras casas. Lo que importa es que los Tech Bros son los únicos que pueden salvar a la humanidad. Son como protagonistas de su versión de Elysium: se van a salvar a sí mismos, y de paso a toda la humanidad. Dicho de otra manera: uno se salva si entrega todo a estos genios de nuestro siglo. 

Hoy  vemos un conjunto de personas creer con vehemencia en las palabras de estos líderes neoconservadores bastante parecidos a las sectas que el cine nos supo mostrar ¿Sabremos observar y tomar acción o ser meros espectadores? 

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