Entre la música, la poesía, la magia, la amistad, el fracaso y los algoritmos, La Piba Berreta construye una obra que parece discutir permanentemente con su época. Un perfil sobre identidad, precariedad, escenas musicales, vínculos y creación en tiempos atravesados por la incertidumbre y por la conciencia de que el fascismo no es algo lejano, sino una lógica que puede aparecer incluso dentro de tu propia casa, alimentada por el miedo a lo distinto.
Un nombre como territorio incierto
La piba berreta es de Zárate, vive en Villa Ortúzar y todavía está buscando un nombre. Así lo admite en Estoy buscando un nombre, su segundo libro de poemas editado por Mansalva. “A la gente no le gusta el nombre en general. La mayoría me dice: vos de berreta no tenés nada, y yo ya me estoy sintiendo incómoda con La Piba Berreta”. Ni seudónimo ni personaje: un nombre como problema, como pregunta abierta.
La identidad se le volvió un espacio movedizo después de dos quiebres: la distanciación de Los Rusos Hijos de Puta -banda con la que firmó con Sony, tocó por todos lados y padeció el desgaste de la industria- y una ruptura sentimental que la dejó sola frente a la necesidad de reinventarse. Allí nació “La piba berreta”: un gesto de autonomía, una declaración ética, una forma de desmarcarse de un circuito musical careta, masculinizado, jerárquico, lleno de validaciones externas:
“Voy a hacer música y no voy a querer pegarla. Me chupa un huevo si me va bien o mal. No quiero tu festival rancio organizado por machirulos”.
Una visita a Ortúzar
El feriado del viernes 10 de octubre, dejó muda a la avenida Triunvirato. En el quiosco las birras están caras, compro en el chino de enfrente. Aviso que estoy abajo, no hace falta tocar el timbre, del otro lado de la puerta escucho perros. Tres salen a recibirme: uno negro, otro marrón y una blanca lanuda, Son afectuosos, erráticos, enormes. Subimos por el pasillo, es un PH, la puerta de la casa está abierta.
En la biblioteca distingo un libro grande, negro, de ocultismo, La biblia psíquica. Dentro de la cocina, ella guarda las birras en la heladera, y deja una afuera. Subimos a la terraza: el sol cae raro ahí, nítido y sucio a la vez, como si iluminara lo que normalmente pasa desapercibido. Una mesa castigada por la lluvia nos recibe, y ella pasa un trapo. Los perros nos van a acompañar toda la entrevista, igual que Viviana la paloma ¿O acaso son dos? Vivi y Ana.
Hablamos primero de las plantas. De cómo algunas nacen de las semillas que no comen las palomas. De cómo les habla a los jazmines. Está vestida con joggings negros, remera de Gorillaz, pelo rubio ondulado, lo lleva suelto. La piel bien blanca, los ojos celestes, promediando con estilo la tercera década de vida. El escenario es un pequeño ecosistema vivo.
Ética berreta
Arte de disco Golpe de M/Suerte
Lo berreta como ética de trabajo, como casa, como guarida. La piba berreta trabaja con amigos y personas que admira. “Che, tengo que presentar este disco, ¿te gustaría tocar? Bueno, nos salió una fechita acá, ¿la quieren hacer?”.
La banda fue mutando, de ser siete miembros a un formato de trío. Su primer disco Golpe de M/suerte también fue película, donde los personajes intervienen en los shows configurando una obra transmedia.
No pedir permiso ni disculpas. “Empecé a hacer música de una forma muy rara, siendo niñera, mientras la nena dormía yo practicaba con la guitarra”. Todo empezó jugando, ese es el espíritu berreta. Pero a los amigos hay que pagarles, y el formato extendido de banda en tiempos de crisis se vuelve inviable. “Che, estoy pagando por tocar, que me encanta, pero estamos en una crisis y no tengo más plata”.
“Yo creo que todo se reduce, maldita sea, a la economía. La felicidad es sí estás bien cobrado”.
Está en un año un poco complicado con la amistad, se le ha desdibujado. Se pone seria, me dice que si se lo preguntaba el año pasado su respuesta sería otra. “La siento más como un flujo, que por momentos se une, se dispersa”. Le gusta pensar la amistad como un terreno, un territorio. “Me imagino un lugar donde varias personas están haciendo sinapsis, pero cuando los fines no sean comunes, cada cual por su lado”.
Su gestualidad sigue seria, algo ofuscada, “Después también en la amistad, hay una romantización absoluta” hace una pausa, mira para arriba como buscando recuerdos en un estante, “Ay, te pusiste así, dijiste asá, eso que haces no me gusta, de lo que hablas no me interesa, lo que sea.”, mastica el recuerdo, se apropia de esa voz y lo escupe. “Es como: ¿Qué querés que te diga? Andate. Ni idea. No sé. Yo no creo que las personas cambien ni cambiemos. Solo podemos reconocer nuestros monstruos y darles el espacio que se merecen en el lugar correcto, en el momento indicado. Pero después no hay mucho más.”
El rictus serio le da paso a una expresión ensoñada, como quien se conecta con un lugar feliz, “hace poco hice una canción nueva que va a salir en otro disco, que dice: El amor y la amistad son una hermosa compañía y siempre van a estar ahí mientras hagas lo que te pidan”. No intenta ordenar su pensamiento, lo deja caer como quien vacía un bolso sobre la mesa.
Acaba de grabar con K4 su último disco Yo también les tengo miedo, ambos participan en los proyectos musicales del otro, conviven, hacen música, hasta tienen un stream, Críticas destructivas. “No somos de irnos de vacaciones, de proyectar cosas juntos como pareja. De hecho, empezamos a salir por hacer una canción juntos”. Confianza y una visión artística parecida. La seriedad compacta que traía hace unos instantes, parece haberse esfumado por completo, “es como tener cuatro ojos y cuatro orejas, como una extensión de tu cabeza y a la vez no”.
Le gusta trabajar con gente que admira y formar un mutante creativo, ojos, oídos, brazos, cabezas, un monstruo, “Me pasa también con Marte, con Ivi, con Dani Bruno y Fortu en lo visual; con Cartón Pintado. Son personas a las que no les tengo que explicar nada: hacen y yo ya sé que probablemente me guste.”
Le interesan varios artistas, no se quiere olvidar de nadie. FraXu artista de La Plata, Memu Beach de Necochea, Feli Colina, oriunda de Salta, de Fama y Guita destaca la lisergia y la incorrección política. Del mainstream, Dillom “es una persona muy inteligente y sensible para la cantidad de público que maneja”.
La hora de la inspiración puede encontrarla arriba de un bondi. Piensa que no hace falta ver un recital que te parta la cabeza, a veces observar el comportamiento de los animales, la vida de campo, o en su terraza ver cómo actúan los pájaros puede ser revelador. Hace un tiempo está obsesionada con Ramón Ayala, y escucha grabaciones de chamanes de la década del 50 y del 60.
“La magia es inútil, y por eso es útil”. Una resistencia más en un mundo que exige productividad. Una observación del presente, no un manifiesto. Habla de María Sabina, una bruja chamana de México que conoció los hongos a los ocho años por hambre y a partir de ahí empezó a comunicarse con los espíritus. Hay algo en ella que une lo sagrado y lo caótico sin avisar: una calma casi ceremonial hablando de chamanes y un segundo después los perros desatan una tormenta. Esa convivencia me descoloca, como si en su universo no existiera la frontera entre lo mágico y lo animal.
— ¡Esto está re mal lo que estás haciendo! ¡Así te quería agarrar, con las manos en la masa! Como si a los perros los hubieran tomado espíritus ancestrales, o quizás por esa luz crepuscular que empieza a cubrirnos, los dos machos, el adulto y el cachorro braman por un pedazo de almohadón ante la la atenta y suplicante mirada de Gladys, su perra lanuda.
— Yo ya lo vi, el otro día llegué y dije a ver quién fue. Estoy re enojada. Es la hora de la locura. Vayan a jugar con el chiche.
Arte del disco Un Díos Nuevo
El mal, los tontos y el miedo
La maldad es un tema presente en su obra poética.Afirma que le gusta la maldad, “la maldad está llena de barro”, dice que estamos en un mundo que se rige por lo binario, “a fin de cuentas, Sí y No son los jefes del mundo: esto sí, esto no; así sí, así no. Estamos muy alejados de los matices”.
Hay algo ahí que pasa con el bien y el mal. “Es una frase que me genera cáncer de oído: una persona del bien, o sos todo lo que está bien. Personas de bien. Las feministas blancas lo usaban bastante, sos todo lo que está bien. Díos, no, pónganme en el otro grupo”. Para ella, la maldad tiene que ver con ir en contra de los límites, ir en contra de la moral del momento.
El sol de la terraza hace un rato se batió en retirada; los perros suben la intensidad, los dos machos se disputan un trapo a dientes y uñas ante la mirada atenta de Gladys.
—¿Pueden cortarla, chicos? Están muy gedes. ¿Qué vamos a hacer con ustedes? Esto no se puede. No, es que está mal. Voy a ver si le puedo encontrar…
Es consciente de que el fascismo está a la vuelta de la esquina, más cerca aún. “El fascismo está en todos lados. hasta en tu grupo más preciado de amigos”. Su antídoto es simple: leer, informarse, hablar, escuchar, salir del propio centro.
Mujeres en la música
En el especial sobre mujeres en la música de Viaje al sonido, stream a cargo de Sofía Gala y Sergio Rotman que se emitía por el canal Picnic extraterrestre, Sofia Gala dijo que cuando la conoció vestía colores pasteles y tenía mucha, mucha hambre, pero sobre todo presencia. “Una guerrera amazona total arriba del escenario”, podríamos agregar que trae consigo la capacidad de abrir mundos, no solo de su música sino de la música de muchas mujeres.
La Piba Berreta cree que su aparición en el under hace más de diez años ayudó a que muchas mujeres pasaran al frente en un terreno en el cual, salvo algunas excepciones, estaba copado por chabones.
Algoritmos y fanes
Fotos de autor, acústico La Piba Berreta 8-12-26
Subió una foto de su pierna llena de ronchas y llovieron los comentarios; diagnósticos, recetas, remedios, consejos. Nadie le preguntó si estaba bien. “Si hubiera sido un herpes vaginal, parecía que igual les debía una explicación”. Una fan se enojó, le dijo que no los podía tratar mal, que eran sus fans y se despidió para siempre: “Buena suerte con tu carrera”. Ella respondió: “Buena suerte con tu carrera de fan”.
La frase me hace reír y me incomoda al mismo tiempo. En ella conviven la ternura y el cross a la mandíbula, como si necesitara espantar y atraer en un mismo gesto. En ese momento siento que algo me interpela, y me pregunto, ¿qué clase de fan seré?
Desinstaló Instagram del teléfono, y entra una vez por semana para publicar cosas. Ahora manda mails. Así conoció gente distinta: un tipo que hace pastas, una piba de Córdoba que dibuja. Vínculos menos algorítmicos. “En Instagram no hay tiempo para el acontecimiento artístico”.
No cree que nada pase por por las redes, ni siquiera como difusión. “Como difusión de golpe también me pasa que siento que hay tanto, todo el tiempo, por eso se ha vuelto tan neurótico, tan horrible, un espacio tan mentiroso.”
El nombre como jaula
No tiene crisis de identidad. Tiene crisis de nombre. “Yo sé quién soy. Lo que no sé es cómo se llama”. “Rusa” ya no le queda. “Piba”, tampoco. Un nombre es una jaula. Una palabra cerrada para una vida en movimiento. Su obra -poemas, canciones, dibujos, películas- funciona como archivo de ese proceso.Lo que le importa es registrar, documentar la imaginación, navegar a otra dimensión y traer algo de ahí. La palabra como instrumento, no como jaula.
A mí me queda una duda, una pregunta que no le hago, ¿cómo se llama hoy? Sé que su DNI dice Luisina, también sé que ese nombre no era para ella, que para algunos es “Rusa”; que alguna vez fue “Luludot Viento” y ese nickname todavía flota en mails y notas viejas. Sé quién es -la veo-, pero no sé cómo se llama. Y, quizás, no quiere que yo lo sepa. Le digo “Lu” a falta de algo mejor, pero el diminutivo me queda grande, no sé si nombra a la persona o al personaje, o si nombra apenas una versión provisoria de alguien que sigue moviéndose.
Fracasar como camino
Habla del fracaso sin miedo. Incluso con cariño. “Me pierdo de un montón de cosas económicas por abrazar el fracaso musical. Pero la música se vive, no se mide”.
Fracasar es, para ella, una forma de libertad, no obedecer a la lógica del éxito, del rendimiento, del crecimiento constante. “No caretear. No chupar culos.” No amoldarse a la industria. Cuando con Los Rusos Hijos de Puta presentaron Nos vamos a morir de hacer estrategias de amor (Sony Music 2018), en Ladran Sancho, un lugar amigo por esos días, se encontraron con un banner puesto por la discográfica y la decepción fue total. “Y después aparecían ellos con tres botellas de champagne y unos regalos bizarros, y era como: chicos, no, saquen ese banner, este champagne… no tomo champagne, dame birra.
Habla con orgullo del fracaso y del desborde, pero al mismo tiempo del pago justo. Me llama la atención cómo enlaza el fracaso con la necesidad de cobrar bien, suena como una paradoja, pero tiene toda la lógica para ella.
Sistemas Berreta
Ella piensa un sistema berreta como todo aquello que no logra encajar en la maquinaria cultural, lo pequeño, lo frágil, lo que funciona por intuición, fe y precariedad. No está segura de que exista un sistema berreta, un circuito que funcione con sus propias reglas por fuera del mainstream. “Hoy hablábamos mucho con Marte de lo que es la fe. Creo que hay mucho, mucho de fe. Más fe que resultados.”
En su terraza, entre plantas que crecen donde pueden y palomas que vuelven todos los días al mismo lugar, La Piba berreta encuentra una forma de estar en el mundo que no necesita pulirse.
La Piba Berreta – SABOTAGE SESSION (Full Performance)
Oráculo y final
Cuando terminamos la charla, a modo de epílogo, le pido que abra uno de sus libros al azar. Uno de los libros cae al suelo. “Parece que se eligió solo” dice, mientras lo levanta, le cambia la cara, ya no habla, se deja leer:
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