Las suaves lluvias de marzo. Silvana Estrada en Buenos Aires
Por Lara Yost
1.
Escuchar a Silvana Estrada es hacer una pausa y emprender un viaje hacia adentro. Es conectarnos con el dolor y el lamento, atravesar una herida, coserla y volver a nacer. Su voz, sus letras, la composición musical cuidada en la que se entreteje su poesía, todo evoca a raíz, que nace en lo profundo de sí pero también conecta a una tierra que todos habitamos. Y es que de sus letras emanan dolores y curas de una historia en donde podemos vernos como en un reflejo, mientras que su música nos regala una simbiosis de folklores latinoamericano y gringo.
2.
Estrada nos abre la puerta a su mundo con “Primeras canciones” (EP publicado en 2018) donde se ubican Te guardo, Sabré olvidar, Al Norte y Tenías que ser tú. Las dos primeras se incluyen en su primer álbum de estudio, “Marchita” (2022), donde gobiernan los grises y negros y del blanco poco queda. Allí, la artista trama una sonoridad tenue, hay una profunda búsqueda por entender el dolor, por caer y buscar una salida que no sabemos si encuentra al final. En octubre de 2025 nos llega el feliz desenlace de aquella búsqueda con “Vendrán lluvias suaves”, su segundo y tan esperado disco, donde los colores surgen en verdes y rojos y la música nos invita a cantar con ella temas más breves y de coros convocantes, a desenredarnos de los lamentos y a hacer las paces con la angustia.

3.
En un mundo de clickbait, donde el objetivo es llegar a la mayor cantidad de audiencias posibles cueste lo que cueste (y cuesta mucho arte verdadero), con letras de rápida absorción y notas pegadizas y pre masticadas -que poco se prolongan en el tiempo, para dar lugar a otras igual de expectantes de su repercusión -, Silvana se toma su tiempo, rumia. Siente, se escucha, compone y comparte. De una entrevista hecha por la revista Rolling Stone (2025) nos llega una reflexión en consonancia con eso: “Esto es un disco. Yo no quiero trabajar con reglas basadas en expectativas de la industria o del qué dirán. Yo hago música para mí, para vivir, entenderme, sanar y sentir.” La música es puente y lo construye piedra a piedra, lleve el tiempo que lleve, como todo proceso que vale la pena transitar. En Cada día te extraño menos, canción que inaugura el disco que nos convoca, deja al descubierto esta forma única que conoce de entender lo que siente y lo que vive: “Ya me canso de cantarte/ Pero no tengo otra forma/ De saber lo que le pasa/ A este amor que no se borra/ Ya me canso de escribirte/ Y no tengo otra manera/ De entender que cada día te extraño menos/ Aunque me duela.”
4.
“Vendrán lluvias suaves” es, además, una apuesta. La veracruzana comparte en una entrevista de “El faro” (2025) que no se puede ajustar a la estructura, no la entiende y la sacude con fuerza. Es así como el disco, que pasó por el escenario de La Trastienda (Buenos Aires), lo produce sola, pues no hubo figura de productor que logre compartir su visión y entienda lo que ella quería lograr. Y esa experiencia de ensayo y error la sintetiza con sencillez en sus versos “Y yo que no soy más que un mar de dudas/ Que sola con mis sombras me tropiezo” (coro de su nominada canción a los Grammys “Como un pájaro”).
5.
“Vendrán lluvias suaves”, como toda la obra de Silvana Estrada, es un sincretismo de diversos estilos musicales y lecturas. Lo percibimos tanto en su poesía (producto de su amplia lectura) como en su música, inspirada en icónicos artistas del folk (Violeta Parra fue clave en su primer disco), el indie gringo y el brasileño. Pero en ella surge algo diferente, algo fresco y único que la ubicó como merecedora del galardón a Mejor Artista Nuevo en los Latin Grammy del 2022.
Escucharla es animarse a vernos desde otro punto, a entender nuestro mundo con otra mirada. En una actualidad que nos vende que el dolor es externo y que nada podemos hacer más que callarlo, ella nos invita a sentirlo como parte constitutiva de nuestro cuerpo y nuestro ser. El dolor nos hace lo que somos, y podemos ser capaces de honrarlo y florecer, tal como expresa en Flores:
“Vámonos dejando a un lado
Que donde no crecen flores, ya no hay campo
Vámonos dejando a un lado
Que donde no crecen flores, yo no canto
Yo no canto”


